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Mi
Experiencia en Kayak

Un
día hábil con sol a pleno- aunque no desde muy
temprano, ya que amaneció con una bruma muy baja y
temperatura que se puede considerar agradable en un vernao
con días de 33ºC y bastante humedad- armé
un bolsito con muy pocas cosas y me hice llevar (los que tenemos
suerte de tener chofer nos hacemos llevar) a Laguna Brava
de Balcarce, específicamente al recreo Ruca Lauquen,
cuya última adquisición fueron unos hermosos
y estables Atlantic Kayaks que alquilan a los visitantes.
La
semana anterior había estado en este paradisíaco
recreo disfrutando de la pileta y recibí la noticia
acerca de los 4 nuevos kayaks para alquiler. Nicolás
Bustamante, dueño del lugar y responsable de tan buenas
inversiones hechas en el complejo, me ofreció dar una
vuelta, probar, practicar una salida en kayak. Ya nos volvíamos
a Mar del Playa, así que prometí volver y cumplí.
No tardé más de 7 días en regresar a
Ruca Lauquen, esta vez con el solo objetivo de probar una
de estas- tan en boga- embarcaciones.
A
las 10:30 me puse el chaleco salvavidas, bajé por la
escalera del muelle y me senté en el kayak. Me dieron
un remo y me soltaron la soga. "Remá" fue
lo único que escuché, de hecho, no hay muchas
más instrucciones que esa para dar una vueltita en
un objeto náutico tan estable, un día sin viento
y laguna planchada como era aquél. "Un brazo lo
dejás fijo y con la otra mano girás el remo
para ponerlo perpendicular a la superficie del agua, así
te impulsás bien".
Los
primeros 15 minutos fueron difíciles, con los brazos
adelante del cuerpo, sosteniendo el remo, subiendo y bajando
los brazos... cansador. Pero después del cuarto de
hora inicial, los músculos se calientan y se soporta
el ejercicio. Así que salí de frente al muelle
hasta la otra orilla y viré a la izquierda, hacia la
cola de la laguna y paseé por detrás de los
juncos, entre gallaretas, patos y mosquitos y volví
al muelle. De ida, con brisa a favor, de regreso con brisa
en contra, pero brisa al fin, nada difícil.
La
posición que se debe adoptar para ir sentado en el
kayak es especial para aquéllos que practican yoga,
ellos deben sentirse muy cómodos; el resto de la humanidad,
no creo que tanto. Pon lo tanto, bajé del kayak y estiré
bien las piernas, la cintura, la espalda. Los brazos no los
levanté hasta después del medio día.
Fue una hora y media de ejercicio ininterrumpido, remando.
El asadito del medio día permitió que me recuperara
fácilmente para tener energía y volver a remar.
A
la tarde, a eso de las 16:30, cuando mi chofer ya se quería
ir, volví a entrar al agua. Otra hora y media, pero
esta vez ya se había levantado un vientito algo más
fuerte que la brisa imperceptible de la mañana. La
ida: difícil, era como remar y quedarse en el lugar,
con el viento en contra. La vuelta: espléndida, faltaba
nada más que izar una vela, pues el kayak iba solo
hacia el muelle.¡Eso sí era un paseo!.
No
faltó el chapuzón en la laguna, para refrescarse
en un día de 32ºC con mucho sol y un rico helado.
En
el recreo se pueden alquilar los kayaks disponibles o también,
ingresar con la embarcación propia, usando la bajada
náutica. Hemos visto hasta familias con mascotas paseando
en kayak. Sí, con la mascota en el kayak, y si no lo
creen... vean las fotos.
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