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Registro de la Propiedad Nº: 2338268
Espejos en la llanura (II)
Fabián Grosman
ESPECIES DE MAYOR INTERÉS PESQUERO
1) PEJERREY
El pejerrey conforma la especie emblemática de las lagunas pampeanas, por su popularidad y por ser el blanco preferido del pescador deportivo y también comercial. Su dieta predilecta es el zooplancton, pero su boca protráctil y la presencia de placas faríngeas le permiten incursionar sobre un amplio espectro trófico acorde a la oferta del lugar.
La pesca deportiva es marcadamente estacional (otoño - invierno) lo que su-giere la existencia de variaciones en su dieta, aspecto que relacionaría a la abundancia estacional de sus presas. El crecimiento en longitud depende tanto de numerosas variables ambientales como genéticas: se halla en condiciones de reproducirse al primer año de vida; al ser la talla de primera maduración inferior a la longitud de primera captura por métodos deportivos o comerciales, permite mantener la población de manera autosostenida.
Esto es una estrategia que compensa las enormes pérdidas numéricas que provoca la mortalidad por pesca. En términos generales tiene dos picos reproduc-tivos, el más importante en los meses de primavera y el otro en el otoño; en cada uno de ellos, desova en más de una ocasión. Utiliza distintos sustratos para repro-ducirse, entre ellos los más comunes son las plantas acuáticas y la tosca, a las cuales se adhieren las ovas mediante filamentos adhesivos.

2) CARPA
La carpa es un pez originario de Asia. En nuestro país se encuentra la carpa común y la espejo (con número reducido de escamas en sus flancos) pertenecientes a la misma especie; incluso la variedad coy, o de colores, de popularidad en acuarios y estanques. Su boca sin dientes, y la presencia de barbillas permite su fácil reconoci-miento. Su alimentación es variada y proviene de diversas comunidades.
Fue introducida en nuestro país en 1925 y en la década del ‘80 comienzan a registrarse en las lagunas pampeanas capturas en forma masiva. Un incremento regional de precipitaciones en esa fecha generó inundaciones extraordinarias que, junto a canalizaciones y trasvasamiento de cuencas, han beneficiado la dispersión de esta especie.
La carpa se ocupó de expandir y colonizar las cuencas pampeanas facilitada por la ausencia de predadores naturales, su régimen alimenticio es variado y adaptado a la oferta del ambiente y a su tolerancia a temperaturas y salinidades extremas. Estos dos factores, principales limitantes en la distribución de los peces pampeanos, no confor-man una barrera para la carpa. Su condición de generalista y su alta fecundidad, favorecen la colonización exitosa de nuevos ambientes. Desde el punto de vista humano, la especie más afectada sería el pejerrey por su relevancia pesquera, al competir en forma indirecta por el alimento, espacio y directamente por la predación de ovas.
La carpa ha desbordado todos los esquemas ictio-geográficos ya que se distribuye en casi toda la Argentina, llegando hasta los ríos Colorado y Negro. Pero la carpa no es la culpable sino el propio ser humano al alterar los sistemas naturales y el manejo irracional de los recursos.

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TIEMPO DE CAMPING VI
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EL FUEGO
Desde que los hombres primitivos aprendieron a controlar el fuego, toda la vida comenzó a girar en torno a él. Factor de vida y calor, de cocción para los alimentos y lugar de encuentro, puede ser también causa de desastres si no se lo trata con cuidado y se aprende sobre su manejo. Comer unos peces cocidos al fuego por uno mismo, a la parrilla o al disco, o levantarse y avivar las brasas para calentar el agua de los primeros mates del día, son momentos únicos.
Junto a una fogata, entrar en la bolsa de dormir y acostarse a la intemperie en una sere-na noche de campamento, genera una de las sensaciones más agradables para quien gusta de la vida al aire libre, al permitir al acampante reconocer que se valió de sí mismo, como aquellos viejos exploradores de antaño, a quienes ni la Naturaleza ni los hombres les ponían fronteras.
El fuego es el núcleo del campamento, y el centro alrededor del cual suelen girar todas las actividades. Especialmente si se acampa durante climas fríos y se lo utiliza para cocinar y alumbrar, prescindiendo de elementos a gas u otro combustible. Además, la hora de comer es uno de los momentos en los que más se comparten experiencias y vivencias, ya que todo el grupo se reúne en torno a la mesa. Por esas razones, elegir el lugar donde se hará el fuego es muy importante.
La primera precaución que debe tenerse es utilizar un sitio alejado de otros elementos combustibles como basura, ramas, hojas, árboles o arbustos. Hay que reconocer la dirección de los vientos predominantes para saber hacia dónde irán las chispas o el humo. La segunda es limpiar bien el terreno de hojas secas o vegetales que puedan propagar las llamas.
(Continuará)

Fuente: Revista del Acampante