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Registro de la Propiedad Nº: 2338268
Espejos en la llanura (V)
Fabián Grosman
(Viene del número anterior)
La pesca deportiva en las lagunas pampeanas no ha sido considerada en la medida que lo amerita, tanto desde la estructura administrativa provincial, como por parte de las diferentes universidades localizadas en la región. Incluso los propios actores, los pescadores deportivos, suelen desestimar la relevancia de la actividad como tal.
Esta postura se genera tal vez por desconocimiento o debido a la falta de cuantificación del sector, que dificulta visualizar que el recurso pesquero continental, y más puntualmente el pejerrey, moviliza millones de adeptos en el país, dinamiza rubros de producción y servicios, genera empleo genuino y el ingreso de recursos económicos a nivel regional.
El recurso pesquero presente en las lagunas, principalmente aquellas cercanas a asentamientos urbanos, cobra importancia dada la existencia de personas que lo emplean como fuente relevante de acceso a proteínas de origen animal. Si bien puede que existan otros intereses (por ejemplo el esparcimiento), el objetivo primario es la captura de ejemplares con destino culinario.
En este sentido es válido aclarar que si bien la mayoría de los peces capturados deportivamente tienen como destino final el consumo, esto no constituye la finalidad exclusiva y direccionadora de la salida de pesca.

Dadas las características de las lagunas pampeanas y ciertos aspectos culturales, uno de los insumos de la pesca deportiva es la carnada. Para ello se emplean peces de menor tamaño, o trozos de piezas mayores. Uno de los peces cebos más empleados son las mojarras, llamadas también plateadas por la coloración de sus flancos. En general se trasladan vivas hasta la laguna, en bolsas con oxígeno o recipientes con adaptaciones ingeniosas para mantener la calidad del agua. Su origen es de poblaciones silvestres y capturadas con redes de arrastre.
Esta actividad se ha profesionalizado debido a la elevada demanda, conformando una buena fuente de trabajo para los meses de temporada de pesca del pejerrey. Resulta difícil generalizar la actividad, dado que existen diferentes formas de desarrollo que abarcan desde condiciones rudimentarias de captura y traslado a sitios de venta, con grandes mortandades en el camino, hasta sistemas más sofisticados que incluyen vehículos preparados para el transporte de las mojarras vivas, trampas o viveros en el ambiente de origen, construcción de piletas de material para el mantenimiento con sistemas de circulación o recambio del agua e incorporación de oxígeno.
Las especies de mojarras más capturadas son: Cheirodon, Bryconamericus y Astyanax. En condiciones de escasa oferta, se han realizado “importaciones” desde áreas geográficas distantes para suplir la demanda. Ello trae aparejado riesgos de incorporación de agentes patógenos, sobre todo aquellos de tipo oportunista que se ven beneficiados por las condiciones de estrés en las cuales generalmente se realizan los transportes.

Continuará en el próximo número
Extractado del libro “Espejos en la Llanura” editado por la Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires y compilado por el Lic. Fabián Grosman. (Azul, Prov. Bs. As.).
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TIEMPO DE CAMPING
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EL FUEGO
Las utilidades del fuego Cuando se enciende una fogata, se suele iniciar por la clásica “pirámide”.

Sin embargo, para cocinar, alumbrar o calentarse en el campamento hay varios tipos de fuegos, que por su arquitectura y propiedades nos permite aprovechar mejor el calor o acercarnos sin riesgo.
El fuego en pirámide da mucha llama y mucha luz, pero es difícil de controlar y consume mucha leña. El fuego en cruz da poca llama y poco humo y puede ser alimentado fácilmente, incluso desde la bolsa de dormir si se duerme a la intemperie. Al dejar el campamento Nunca debe abandonarse un fuego encendido. ¡Ni siquiera sus brasas!, ya que las más pequeñas y las chispas vuelan fácilmente y pueden ocasionar un desastre.
A la hora de dormir, cubriendo bien con tierra el fogón, se preserva el calor y las brasas durante muchas horas. Incluso, a la mañana siguiente el fuego puede avivarse agregando pequeñas ramitas y soplando luego de destaparlo.
La única forma de apagar completamente un fuego es con agua. Cuando se levanta el campamento, deben empaparse todos los troncos encendidos o los que tengan brasas o carbones en sus extremos.
(Fin)
Fuente: Revista del Acampante