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Historias de pescadores
El Momento Soñado
. . . . . . . . Por: Eugenio Barrios
El día ha sido agotador, y las horas parecía que no pasaban, pero por fin llegó el momento esperado…mañana me voy de pesca. Esta noche es especial y apenas si puedo dormir, pero el cansancio hace su trabajo y por fin caigo rendido.
Rinnnnnng...,Rinnnnnnnnng...! Sobresaltado salto de la cama y salgo corriendo para el aeroparque, apenas si tengo tiempo de tomarme un café. Todo transcurre muy rápido, incluso las numerosas horas de viaje que separan Buenos Aires y Corrientes. Como decía, las horas pasan volando y en apenas un instante ya estoy dejando las maletas y hablando con Pancho (mi guía de pesca). Mi guía me gritaba y no entendía nada, ¿pero, cómo a llegado esta caña a mis manos? De repente aparece Rubén y con un fuerte lance coloca su línea sobre el agua. Pero, ¿qué hace Rubén aquí? ¿Como a llegado? No entendía nada, de nada. Un enorme dorado, de unos 15 Kg colgaba de sus manos. Yo no entendía nada, y Pancho qu me gritaba
- ¡Lance, mi amigo!! Guiado por la confusión y por los gritos constantes del guía -¡Lannnnnceeeeee….!! Lancé mi señuelo lejos de la embarcación, pegué un pequeño tirón y…. zassssssss, pluf…un enorme dorado tomó el señuelo y lo engulló, mientras Rubén seguía incitándome -¡¡Recogé, recogé!!! Y el guía—¡Deleeeee… deleeee!! Esto era una locura, pero… ¿qué locura?, tenía un enorme dorado en mis manos, el pez que tanto había soñado.
Rinnnnnng, Rinnnnnnnnnnnnng...!! ¿Que ocurre? ¿Donde estoy? Son unos segundos de desconcierto, de incomprensión. Miro el techo de mi habitación y no entiendo nada, ¿dónde están los peces?, ¿y Pancho? ¿y Rubén? La desilusión se apodera de mí y por fin entiendo todo, tan sólo ha sido un sueño… ¡pero qué sueño!
Ahora a vivir la realidad. La jornada comenzó con mucho viento y con un pregunta: ¿seríamos capaces de mantenernos en el agua? A eso de las 10 ya estábamos pescando, nos dividimos en dos botes; Rubén con Beto por un lado, y Tony conmigo por otro. El bote de Beto se marchó en busca de surubíes y nosotros decidimos buscar algunos dorados que tan bien nos lo habían hecho pasar la semana pasada. El viento era intenso y apenas si se podía pescar, por lo que decidimos ir a la deriva y lanzando a los numerosos cardúmenes de peces que marcaba nuestro ecosonda. La primera picada no se hizo esperar y en apenas dos lances ya teníamos clavado el primero de ellos, pero picó casi por el filo de la boca y se nos escapó. Volvimos hacia atrás y de nuevo nos dejamos llevar por el viento, una pasada más y… ¡¡Ostias, cómo saca nylon éste!!

El reel no dejaba de sonar y un buen pez, tiraba hacia el fondo. Pronto me di cuenta de que se trataba de un gran ejemplar. La lucha se alargó un poco, pero por fin conseguimos subir un hermoso ejemplar...! Continuamos con nuestra técnica y conseguimos dos nuevos piques. Pero no conseguimos subir ninguno, el viento cada vez era más intenso y esto dificultaba mucho la pesca. Mientras los del otro bote se divertían con un grupo numeroso de palometas de tamaño entre 30 y 40 cm sacando un buen número de ellas. El aire soplaba con fuerza, por lo que decidimos movernos de zona y buscar algún reparo (eso fue imposible) Hoy si quisiéramos pescar tendríamos que adaptarnos a esta situación (pero no quisimos correr riesgos).
Llegamos a una pequeña zona donde sabíamos (por jornadas anteriores) que habría peces, y efectivamente ahí estaban. Primero fue Tony, el que consiguió clavar casi en superficie un buen ejemplar de boga. Después yo fallé dos buenas piezas que se me fueron en el aire. Mientras todo esto transcurría Rubén y Beto se presentaron con una sonrisa de oreja a oreja. Efectivamente habían levantado un surubí de más de 1,20 m. de largo. Mientras Tony seguía sacando más y más, yo seguía fallándolos, y Rubén y Beto, sacándolos. Paramos a comer , a estirar los pies y después, el regreso.
Llegamos al muelle como pudimos pues el viento nos llevaba de un lado a otro pero entre todos ya habíamos conseguido un buen número de piezas. Después y con un vendaval tremendo decidimos volvernos a casa con lo ya pescado y disfrutado, lo pasamos como nunca, pero el viento no nos dejó disfrutar de una jornada completa. La verdad, es que igualmente fue un día inolvidable (por la dificultad de la situación) en la cual nos sucedieron mil cosas. Por ahora solo les digo que: lo importante no era pescar, sino estar pescando... y eso hicimos.

¿Periodismo o pseudoperiodismo?
La Responsabilidad de los comunicadores ante sus destinatarios
“La manipulación de las conciencias ha llegado a un punto intolerable... Forma parte de una operación de banalización que es cultivada sistemáticamente. Revistas que antes eran de reflexión y pensamiento son ahora frívolas; la televisión, que puede ser un instrumento de educación extraordinario, se ha convertido en eso que algunos llaman muy bien «tele-basura». Hay gente muy interesada en ello y en que sea así. En el fondo esto no es nuevo. Ya en la época de los romanos se daba la política de «pan y circo». Un golpe de efecto de las sociedades modernas ha sido convertirnos a todos en actores. Todo hoy es un gran escenario: es la panacea universal, por qué ha hecho que todos estemos interesados en aparecer como actores. Y desvelamos nuestra intimidad sin pudor: se relatan miserias morales y físicas, porque hasta pagan por ello. Vivimos en un mundo que se ha convertido en un espectáculo bochornoso, en el que se muestra en directo la muerte, la humillación, el horror...”
José Saramago