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La locura es hereditaria; se hereda de los hijos

Espejos en la llanura (VI)

Fabián Grosman

(Viene del número anterior)

¿Quiénes son los pescadores deportivos que usan las lagunas? Una serie de cambios, tanto culturales como naturales, dinamizaron el territorio y generaron en las últimas décadas un proceso de incorporación social y uso masivo de las lagunas a través de la pesca deportiva. Los principales factores desencadenantes fueron:

• El sector agropecuario, dueño de las tierras linderas al ambiente acuático (el agua es pública), comenzó a percibirlas como un capital natural y promovió el cobro por el paso a través de su propiedad hasta el ambiente acuático. Ello le permitió diversificar sus ingresos.

• Una situación similar a la anterior ocurrió en municipios con lagunas cercanas a su ejido urbano, pero sin interés de beneficio económico directo, sino con provecho en lo sociocultural.

• Una disminución relativa de los costos de traslado y equipos de pesca deportiva.

• Un incremento de la demanda de actividades al aire libre entre las cuales el entorno ambiental proporcionado por las lagunas ocupa un lugar importante.

• Cambios de paisaje con formación de lagunas debido a inundaciones permanentes.

• La presencia en medios de comunicación masiva de espacios especializados en la temática, compitiendo por el “descubrimiento” de nuevas lagunas donde concurrir.

 

Las variables mencionadas produjeron un efecto “dominó”, generando un sistema que se retroalimenta y autoimpulsa; se profesionalizaron varios rubros involucrados en la actividad, debido al flujo de dinero producido entre los diferentes actores participantes.

La pesca de la carpa es un hecho significativo y curioso, ya que al comienzo de su aparición en esta región, eran capturadas y abandonadas en las orillas de los ambientes. Los significativos portes (de 4 a 6 Kg y hasta de 10 Kg) así como su abundancia generaron que se indague y experimente acerca de las diferentes formas de preparación de los ejemplares para consumo. En base a esto, ya existen pescadores deportivos cuya especie preferida es la carpa, incluso se organizan concursos de pesca a la pieza de mayor longitud. No obstante, su pesca es muy incipiente todavía como para intentar caracterizar el perfil de los pescadores que las pescan.

Existen además, dos especies de peces locales que focalizan la atención por parte de la comunidad pesquera: el pejerrey y la tararira. Las temporadas de captura son complementarias; el pejerrey se extrae de otoño a primavera y la tararira en verano. En función de estos aspectos es posible diferenciar 4 estereotipos de pescadores de tarariras.

1) Pescadores estivales exclusivos de esta especie, usan carnada y consumen lo que pescan.

2) Pescadores locales, con ambientes muy cercanos a su domicilio y concurrencia frecuente. Además son pescadores de pejerrey.

3) Pescadores convencionales, que realizan una excursión a pescar lo que haya, usando carnada.

4) Pescadores que emplean artificiales y suelen devolver las piezas capturadas. Buscan también otras especies (pejerrey, salmónidos, dorados, etc).

Continuará en el próximo número

Extractado del libro “Espejos en la Llanura” editado por la Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires y compilado por el Lic. Fabián Grosman. (Azul, Prov. Bs. As.).

LAS INFLUENCIAS DE LA LUNA

en las mareas y en la actividad animal

Las mareas son un fenómeno provocado por la Luna con gran influencia en los seres vivos. Esto se debe a la atracción gravitatoria que la masa del saté-lite ejerce sobre la masa de gua de los océanos.

Las mareas oceánicas son fenómenos muy complejos. Son distintas en diferentes lugares del mundo, no sólo porque tienen mayores o menores diferencias de altitud entre las bajas y las altas, sino también porque cambia la periodicidad. En la mayor parte de las costas del océano Atlántico, en un día hay dos mareas altas y dos bajas; pero en otros lugares la periodicidad es distinta.

Los periodos y la altura que alcanzan dependen de varios componentes mezclados. La principal fuerza que levanta las mareas es la Luna, con un periodo (tiempo entre dos altas) de 12 horas 24 minutos, que es la mitad de lo que tarda la Tierra en rotar respecto a la línea que une la Tierra a la Luna. Otro componente de las mareas es la atracción ejercida por el Sol. Su periodo es de 23 horas, y su intensidad, entre el 20 y el 30% de la lunar. Se han identificado otros muchos componentes, aunque el lunar y el solar son los principales. De tal conjunción se origina la marea real en cada lugar y tiempo.

Como es sabido, la Luna ejerce mucha influencia entre ciertos seres vivos de la Creación, y los peces no escapan a esta regla. Mucho se podría hablar y explicar, pero lo dejamos para otra oportunidad por tratarse de un tema muy extenso e interesante. Este satélite de la Tierra es muy tenido en cuenta por los pescadores y cazadores cuando proyectan sus excursiones, tratando de organizarlas con las "mejores lunas".

Quienes practican la pesca en el mar, en ríos, arroyos o lagunas, analizan bien y tienen en cuenta estos aspectos. Además, hay que tener presente que nadie puede controlar las variables de la Naturaleza, por lo tanto, estos datos habrá que considerarlos como estadísticos, y no como una ciencia exacta.

Cambio gallo que canta a las cinco por uno que cante a las siete
Cuando una mujer sufre en silencio, es que tiene el teléfono depuesto
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¿Qué me olvido? I

 

Cuando se sale de camping, uno comienza inme-diatamente a repasar la lista de elementos que no deben faltar en el equipo. Un pullover grueso para un eventual día extraordinariamente frío, repelente de insectos, crema protectora para el sol (incluso en invierno), linterna, etc.

Estas son cosas indispensables de las cuales difícilmente uno se olvide. Pero hay cosas de uso no tan frecuente, aunque sí útiles en determinados casos, que generalmente no se llevan. Valga como ejemplo el caso de las tijeras. Puede ser que en algún viaje anterior no hayan sido necesarias, pero el día menos pensado puede producirse un desperfecto en el automóvil, en alguna prenda, en la carpa e incluso un simple problema en el aparejo de pesca, que se soluciona solamente con tijeras. Otros elementos “olvidables” pueden ser: abrelatas, sacacorchos, lápiz y papel, libreta de direcciones y teléfonos, naipes, dados.

Cuando salimos de vacaciones queremos despejarnos de todo el trajín que impone la vida cotidiana y lo primero que hacemos es despegarnos del teléfono celular. Hoy día es un gran complemento de las salidas en campamento. No hará falta tenerlo encendido, pero uno nunca sabe cuándo lo va a necesitar y por lo tanto, no conviene dejarlo en casa ni olvidarse el cargador. Nunca faltará un día lluvioso o desapacible que invita a quedarse en la carpa o en la casilla rodante y allí vamos a recordar la falta de alguna de esas cosas tan simples. Aunque viajen hombres solos, no dejen de llevar un costurero con: hilo, agujas, alfileres comunes y de gancho y un par de metros de elástico.