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Dicho y hecho, dijo el chimango en el afrecho

Sirenios y Anfibios

Sirenios, orden que comprende a los únicos mamíferos acuáticos herbívoros y de ahí su nombre común de vacas marinas. En este grupo se incluye a los dugones, los manatís y a la ya extinta vaca marina de Steller.

Son animales grandes, con cierto parecido a las morsas; pueden medir entre 2,4 y 4,5 m de largo y pesar hasta 450 kg. Tienen una piel gruesa y rugosa, salpi-cada de pelos o desnuda y hay una capa de grasa debajo de ella.

No hay pabellón auditivo externo y los ojos son pequeños. Son animales tranquilos y de movimientos lentos; viven en las aguas cálidas de los océanos tropicales y habitan en aguas costeras, de estuario o fluviales. El hocico parece una trompa truncada y está formado por unos pliegues muy móviles que el animal utiliza para atrapar el alimento y dirigirlo a la boca. Se alimentan de vegetación marina.

El dugón tiene una aleta caudal dividida en dos lóbulos, mientras que la del manatí es ancha y redondeada.

El dugón habita en el mar Rojo, el océano Índico y las aguas costeras del norte de Australia. Los manatís viven en las aguas cálidas de las costas del océano Atlántico. Tanto los dugones como los manatís pueden vivir en ríos y lagos. La vaca marina de Steller habitaba en el mar de Bering

 

 

 

Los Anfibios son animales vertebrados que se caracterizan porque tienen su piel desnuda, sin escamas y sufren metamorfosis (cuando nacen viven en el agua, respiran por branquias y no tienen patas, sólo una larga cola que les sirve para nadar; cuando son adultos respiran por pulmones y cuatro patas con membrana interdigital y algunos tienen colas).

Los anfibios adultos viven en el agua y en la tierra. También respiran por la piel (respiración cutánea), para lo cual es necesario que la piel esté húmeda, lo que consiguen con una glándula que segrega mucus. Se reproducen por huevos (son oviparos).

Su reproducción es sexual. Se alimentan de otros animales, por lo que también son carnivoros. Son la salamandra, las ranas, los sapos y el tritón. Los Anfibios fueron los primeros vertebrados que intentaron sobrevivir en tierra firme. Lo consiguieron sólo en parte: en ella pueden moverse y respirar, pero no se pueden reproducir.

Durante un periodo de tiempo, los anfibios alcanzaron un gran desarrollo, tanto en número de especies como en tamaño corporal, pero cuando surgieron los Réptiles quedaron reducidos al humilde grupo que conocemos en la actualidad. La conquista de la tierra no fué fácil. Había que solucionar varios problemas: evitar la desecación de la piel, sostenerse en un medio que no atenua la gravedad y conseguir el oxigeno que está mezclado con otros gases en el aire y no en el agua

PREGUNTAS SIN RESPUESTAS

 

¿Es cierto que los psiquiatras cobran consultas de locura?

¿Por qué las ciruelas negras son rojas cuando están verdes?

¿Es cierto que NBA significa “Negros Bastante Altos?

TIEMPO DE CAMPING IV

Armar una carpa no es difícil, pero conviene practicar en casa si no se tiene el hábito de hacerlo. Para protegerla y cuidar nuestra anatomía de piedras o ramas que perturben el descanso, hay que limpiar bien el terreno y retirar todos los elementos sólidos que haya.

Un consejo para los que duermen de costado: hacer un pequeño pozo a la altura de la cadera evitará la molestia que se siente en ella y el frecuente cambio de lado. Si se cuenta con algún material aislante para colocar debajo del piso, mejor.

Puede ser un nylon, un simple cartón o diarios. Salvo excepciones, el armado de una carpa se realiza “de abajo hacia arriba” y “de adentro hacia afuera”. Para que quede bien armada se deben posicionar primero las estacas al piso, poniendo una en cada esquina, luego la opuesta y así sucesivamente, tirando para quitar arrugas o dobleces. Las estacas deben enterrarse inclinadas. Luego, hay que levantar los parantes o varillas y fijarlos donde corresponda.

Seguidamente se colocará el sobretecho y por último los “vientos”, que son los cordones o sogas que fijan la carpa al piso para mejorar su estabilidad. Algunos iglú se arman al revés: los parantes sostienen el sobretecho, y el interior se cuelga de éste con anillas.

Si bien las carpas tipo iglú no necesitan de los vientos para sostenerse, es un gran error no colocarlos. No siempre se puede prever un venta-rrón o una lluvia, y es muy molesto salir durante la noche a clavar estacas. Una carpa de calidad, bien armada debe quedar erguida naturalmente, sin pliegues ni dobleces, lo que se logra con una correcta orientación de los vientos y estacas.

El sobretecho debe colocarse siempre, y no se debe tocar la tela interior cuando llueve, ya que así pierde sus propiedades aislantes.

 

Fuente: Revista del Acampante

Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar
Cuando el diablo toma cuerpo, se disfraza de abogado