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Registro de la Propiedad Nº: 2338268
ENCARNANDO CON FE
Era el día de San Pedro, era el día del pescador y lamentablemente en ese día Carlos el pescador, no había podido pescar nada, y no estaba llevando a su casa nada más que su cansancio del final del día. Su jornada había sido difícil, y cuando estaba llegando a la costa se paró en la proa de su bote una gaviota, que miró lo desconsolado que estaba y le preguntó:
-¿Porqué estás con esa cara de cansado y triste, si hoy es el día del pescador?, deberías estar contento porque vas a llegar a tu casa y lo celebrarás con tu familia.
-Lo que pasa es que no he podido pescar nada el día de hoy y mi familia estará muy triste porque no les llevo nada qué comer.
-No te preocupes, le dijo la gaviota, porque te voy a ayudar, volaré y te llevaré hacia donde puedas encontrar peces con los que puedas satisfacer a tu familia. Y así lo hizo la gaviota, salió volando y se dirigió hacia el mar, extendiendo sus largas alas grises, volando tan bajo que casi su blanco pecho tocaba las suaves olas que había en ese momento, sus ojos normalmente negros parecían mucho más encendidos de lo normal al acecho de los peces.
De pronto encontró lo que buscaba, un gran banco de peces y sin perder tiempo regresó rápidamente a avisarle a Carlos, el pescador; y éste se dirigió hacia donde su amiga la gaviota le había dicho. Y efectivamente encontró lo prometido, tiró sus líneas a la derecha y las sacó llenas de pescados, hizo lo mismo hacia la izquierda y lo mismo, las sacó llenas de pescados.
No lo podía creer. Vio hacia la proa de su bote y allí estaba la gaviota parada, mirándolo. -Mi amiga, dijo el pescador, gracias por el favor que me hiciste, no sé cómo agradecértelo, mi familia estará feliz hoy día.
-Muy fácil le dijo la gaviota, de ahora en adelante, cuando me veas en los muelles, me darás siempre unos pescados de los que hubieras sacado en ese día.
Y es así como uno puede ver siempre a las gaviotas en las cercanías de los muelles esperando siempre que los pescadores cumplan su promesa, y efectivamente... hasta el día de hoy siempre lo han hecho y de la misma manera los pescadores casi siempre siguen el vuelo de las gaviotas para poder encontrar su pesca del día.
Autor: Raúl Valdés Adaptación libre: Carlos Suarez Ríos
