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Pescando Lisas
La lisa es un pez que se merece todo nuestro respeto, ya que como oponente es muy duro, especialmente porque se deben emplear aparejos extremadamente delicados y es suma-mente asustadiza, además de ser un pez que resulta bastante agradable a la vista. Si bien por lo común, no es un animal que alcance tallas enormes, es capaz de dar muy buenas peleas, esto siempre y cuando se utilice un aparejo adecuado al tipo de pesca. Para entrar en materia, lo primero que procede es una pequeña descripción de este pez.
Las lisas pertenecen a la familia Mugilidae y al genero Mugil, es de color gris azulado en el dorso, difuminándose a plateado en los costados con listas negras muy distintivas, el abdomen es completamente blanco, el hocico es redondeado y la boca esta en posición terminal. Su peso promedio es de 1.5 kg, pero alcanza tallas hasta de 6 Kg. y 7 Kg.
Usualmente es habitante de los fondos bajos y arenosos cerca de la costa, de preferencia en malecones, estuarios y cerca de muelles así como en playas largas y arenosas, cuando llega la época de apareamiento, los adultos se desplazan hacia mar abierto donde ovipositan, ahí los adultos son presa fácil de los grandes depredadores, las lisas recién eclosionadas, forman parte del zooplancton, y empiezan a migrar hacia aguas interiores, para cuando llegan ahí miden ya cerca de una pulgada.
Los alimentos preferidos de estos peces son copépodos, larvas de crustáceos y otros organismos de pequeño tamaño componentes del zooplancton. Son peces gregarios, que dan a conocer su ubicación debido a que saltan frecuentemente fuera del agua.
Como segundo punto vamos a tratar el equipo, aquí hace falta algo de flexibilidad de parte del lector, ya que algunas de las sugerencias presentadas pueden parecer fuera de contexto, pero hay que tener en cuenta que pescar en la albufera, es una situación especial.
Lo primero es seleccionar una caña adecuada, para esto debemos considerar el largo de la línea y que por lo general nos encontramos con condiciones ventosas, por eso la caña deberá ser fuerte, de acción rápida y de más de 3,00 m.
Lo segundo son las carnadas y el tercer punto es el hecho de que las lisas son sumamente asustadizas. La siguiente pieza del equipo es el reel, que como característica principal deberá ser a prueba de agua salada y deberá tener un buen freno; puede ser frontal o rotativo. En lo que se refiere a líneas para la albufera, serán de tres, cuatro o cinco brazoladas de entre 3 y 6 cm, y siempre habrá que tener armadas y a mano dos o tres más, con boyas de diferentes colores. La carnada es variada a la hora de elegir, en carne vacuna se suele usar corazón o peceto.
La lombriz colorada de tierra y la lombriz de mar son buenas también, filete de carnada blanca como tiras de calamar y muchos pescadores saben atar un trocito de lana roja que en el agua forma un llamativo pompón.
Todas las carnadas son teñidas de rojo y de ser posible desde el día anterior para que tarde en lavarse. Hay quienes suelen agregar saborizante de anís y purpurina. En la pesca de la lisa, más que en cualquier otra especie, vale aplicar aquel popular dicho: “cada sujeto con su libreto”.

La pesca es un deporte que lleva al hombre a enfrentarse con seres salidos de un medio que le es ajeno, que no comprende del todo y que desconoce aun hoy en día en su mayoría. La pasión que uno siente en su ser al ir a pescar no es sólo debido a la belleza que la naturaleza representa, es ese ancestral temor reverente a lo desconocido que nos impulsa a desafiarlo; es ese amor por la aventura y pasión por el dominio de las bestias con la razón y la inteligencia; es la necesidad de imponernos al medio y a sus habitantes y más aún si ello es entablando la lucha que ennoblece al alma y renueva el espíritu.
Es la ansiedad que genera el enfrentamiento con la naturaleza y con sus desconocidos habitantes. La pesca en el mar desde una embarcación es la práctica más peligrosa, fuerte y aventurada de este hermoso deporte y podemos practicarla cerca de la costa o en pleno mar abierto; de ambas formas se puede tentar a bestias de proporciones mayores y sentir la adrenalina que sólo nos puede hacer sentir el canto del carrete cediendo línea y la caña curvada a su límite.

No hay peces indignos o poco deportivos, no hay presa fácil ni aburrida; hay aparejos demasiado grandes y técnicas abusivas para la pesca de ciertas especies, ya que toda presa pescada con los aparejos adecuados y la técnica indicada puede ser un gran oponente que ponga a prueba nuestras habilidades y conocimientos y nos haga pasar el más agradable de los ratos.
